NO SOMOS FALSOS, SOMOS DE GÉMINIS- En este blog vas a encontrar absolutamente todo sobre el signo Géminis y los Geminianos. Características, personajes famosos de la Historia, la Música, la Literatura, la Realeza, Premios nobel, actores, actrices, deportistas,líderes revolucionarios,hombres de la política,cantantes. El hombre y la Mujer de Géminis, El Jefe, El niño,cómo enamorarlos,compatibilidades y todo lo que se te ocurra. Hasta videos.BIENVENIDOS.
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miércoles, 4 de abril de 2012

Nélida Roca, vedette de la revista porteña. Signo Géminis.


Nélida Roca (Nélida Mercedes Musso) (Buenos Aires, 30 de mayo de 1929 - 4 de diciembre de 1999) fue una vedette de la revista porteña, el clásico vaudeville de Buenos Aires al modo del Lido de París con toques inherentes a la Argentina.
Ícono porteño de los años 60, sus amigos y colegas la llamaban La Roca, los periodistas y su público Venus de la Avenida Corrientes.
Desde su niñez quiso ser artista confrontando la oposición de su padre, un italiano de Génova, y de su madre de Galicia, España. En pareja con Julio Rivera Roca, pianista de jazz, con su apoyo cumple sus sueños siendo cantante de su orquesta.
En 1948, Luis Cesar Amadori, dueño del Teatro Maipo la descubrió cantando jazz en la Confitería Richmond y le produce el show: El Teatro Maipo cuenta su historia. Con ella como estrella, el precio de las butacas en la 1ª fila se triplicó, y se hace leyenda. Sus revistas junto a Dringue Farías, Adolfo Stray, Jovita Luna y Beba Bidart forman parte del acervo cultural de la ciudad.
Era dueña de un cuerpo escultural en una época en que no existían cirugías estéticas ni siliconas. Según la mitologia porteña no hubo vedette que bajara la escalera en la revista con tanto garbo.
Su último espectáculo fue en el invierno de 1974 con La Revista de Oro, junto a Jorge Porcel y Susana Giménez, en el Teatro Astros.
Al final de su vida padeció de artritis reumatoidea muy severa que la hizo viajar a Cuba en busca de alivio.
Muere de un ataque cardíaco en diciembre de 1999, en el Hospital Francés.

Nélida Roca: adiós a un mito porteño............http://www.lanacion.com.ar/163948-nelida-roca-adios-a-un-mito-porteno

Anteanoche, a los 70 años, luego de padecer una larga enfermedad, falleció en esta capital Nélida Roca. Aclamada y admirada, la vedette fue una figura extraordinaria dentro del espectro de la revista porteña. Su físico, émulo del de la famosa estatua griega, generó que también se la llamara "la Venus de la calle Corrientes". Descubierta por Luis César Amadori, hizo carrera en un género típico de Buenos Aires, compartiendo el escenario con capos cómicos de la talla de Adolfo Stray y Dringue Farías. Su felina presencia deslumbraba en las funciones, en las que participaba de los cuadros con los actores o se lucía en otros con su sola belleza. A diferencia de otras artistas, Nélida Roca apenas bailaba y en nada se parecía a estrellas de las movidas comedias musicales norteamericanas. Caminando, casi hierática en sus gestos, traducía un fulgor que conmocionaba al público.


Así como el género se fue extinguiendo al tiempo que desaparecían sus máximos astros, también la vedette se despedía en 1974, después de 25 años de carrera. Había implementado un estilo que nunca más se volvería a ver. Después de su alejamiento, no hubo más noticias, hasta que a mediados de 1998 se supo que había sido internada en el Instituto de Rehabilitación Psicofísica por un cuadro de artritis reumatoidea que implicaba serias limitaciones motrices y del cual estaba tratándose hacía años.

ROCA FUE LA VENUS PORTEÑA

Nélida Roca, que falleció anteanoche a los 70 años en el hospital Francés como consecuencia de una larga enfermedad, fue durante varias décadas una de las más refulgentes vedettes de los escenarios porteños.

Nació el 30 de mayo de 1929 como Nélida Mercedes Musso, y sus comienzos en la actividad artística se remontan a los años cincuenta, cuando cantaba en la confitería Richmond, frente al teatro Maipo, como vocalista de una orquesta de jazz que dirigía Julio Rivero Roca, su primer marido.

Por aquellos años la escultural Nélida Roca no pensaba en mallas ceñidas ni en plumas multicolores, ni siquiera en transitar populares escenarios revisteriles. Se conformaba con mostrarse como cantante casi anónima dentro de un juego canoro que le proponían su juventud y su desenfado.

Sin embargo, otro sería su destino. En aquella confitería la vio Luis César Amadori, propietario del Maipo, por recomendación del actor Miguel Gómez Bao. Amadori, hombre de excelente intuición para descubrir estrellas del espectáculo, no dudó en contratarla para sus exitosas revistas. En ese momento comenzó la resplandeciente trayectoria de Nélida Roca, bellísima morena, muy alta, de cimbreante cintura, busto mediano y largas y estilizadas piernas.

Muy poco tiempo después de su debut, el retratista Henry Keegan la fotografió con un atrevido y minúsculo vestuario y su figura apareció en diarios y tapas de revista como una forma de inaudito atrevimiento para la época.

HACIA LA CIMA DEL ÉXITO

Desde aquel promisorio debut en el Maipo, en el que Nélida Roca animaba un cuadro sobre una canción de Bing Crosby enfundada en una malla negra, un sombrero y un pañuelo rojo junto a Beba Bidart y Jovita Luna, su gracia, su frescura y su sensualidad la hicieron nacer como el mito que aún hoy perdura en los recordados y nostálgicos teatros de revista.

Su carrera al frente de los más populares elencos, que compartió con Dringue Farías, Adolfo Stray, Susana Giménez y otras estrellas refulgentes de las pasarelas, la elevaron a la cima del éxito. Para dar una muestra cabal de su popularidad, basta mencionar que en abril de 1974, un año antes de su retiro de las tablas, la vedette encabezaba el reparto de una revista en el teatro Astros, junto a Jorge Porcel y Susana Giménez, en la cual obtenía el mayor número de público y, además, la mayor recaudación de la temporada.

Discreta en su vida privada, Nélida Roca se casó, en su segundo intento matrimonial, con Aldo Perricone, más conocido como Ricky Giuliano. La unión duró desde 1963 hasta 1969, y, tras divorciarse de él, la vedette tuvo otras parejas que siempre ocultó de la persecución periodística.

Hace tres años, la entidad Amigos de la Calle Corrientes la agasajó con la colocación de una placa en las cercanías del teatro Maipo, escenario de sus mayores sucesos artísticos. Su última actuación pública fue en el espectáculo "La revista de oro", que se representó en 1974 en el Astral. Un año después comenzó para ella el camino de su definitivo ocaso. Una progresiva artritis rematoidea la obligó a una inmovilización parcial, a lo que se sumaron problemas renales, por lo que era sometida a tratamientos diarios de diálisis.

En los últimos años, postrada en un sillón de ruedas, evitó todo contacto con la prensa, y el lunes último fue internada en la unidad coronaria del hospital Francés, donde falleció anteanoche como consecuencia de un paro cardíaco. Con ella se fue un ícono de la noche porteña, una figura irremplazable en ese sutil arte de descender empinados y coloridos escalones -símbolo irremplazable en las revistas divertidas y apicaradas - de vestir exóticos trajes de brillantes y de lentejuelas, de cantar con voz pequeña pero afinada temas siempre de moda, de mostrar su grácil cuerpo entre luces titilantes.

El nombre de Nélida Roca es ya un recuerdo, un primoroso recuerdo de un tiempo en que la revista porteña era, como ella, reina de las noches de Buenos Aires.

Sus restos fueron velados en una casa mortuoria de Chacarita, y su sepelio se realizará hoy, a las 10.30, en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, ubicado en el cementerio de ese barrio porteño.

UNA MÍTICA BELLEZA

Fue bautizada la Venus de la Calle Corrientes, y su sola presencia en los escenarios convocaba a miles de espectadores deseosos de observar a esa escultural mujer que, con cada gesto, cada palabra y cada modelo de vestuario descubría su encanto que se transformó en eterno. Su prototípica figura fue única y resumió un estilo que, con los años, quedó como su sello personal e indeleble. Cadencioso, sin demasiado desparpajo, la vedette recorrió infinidad de espectáculos en los que compartió el cartel con los más descollantes artistas de ese género, ya definitivamente perdido en la historia de nuestros escenarios. La artista, pues, ya es un mito vernáculo. .

Adolfo C. Martínez

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Polaca, bailaora y actriz española del signo de Géminis.


Josefa Cotillo Martínez, conocida artísticamente como La Polaca, (barrio de Lavapiés, Madrid, 16 de junio de 1944 - Sevilla, 2 de junio de 2010) fue una bailaora y actriz española.
Falleció víctima de un cáncer de pulmón a los 65 años.

Flamenco - "La Polaca" (cante & baile)



Tras abandonar sus estudios con tan sólo diez años, comienza a dedicarse al baile flamenco y va creando su propio estilo de forma absolutamente autodidacta. Con doce años debutó como profesional en la obra La parrilla, en el teatro Alcázar, de Madrid.
A los dieciséis años se fue a América formando parte de la compañía del bailarín José Greco, en la que pasó a ser rápidamente una de las principales figuras. Por bailar una danza polaca le pusieron su sobrenombre.
Convertida en una figura destacada en su género, a finales de los años cincuenta realiza una gira por la Unión Soviética, Europa y Estados Unidos, donde interviene en el show de Ed Sullivan y actúa ante el presidente Kennedy. De regreso a España consolida su carrera ascendente con sucesivas giras y alcanzando el status de primera figura en los cuadros flamencos Los canasteros y Las brujas.
Su enorme popularidad le abre las puertas del cine, y debuta en 1965 con el filme Con el viento solano, de Mario Camus. A lo largo de los años setenta participa en diversos títulos dando vida a personajes raciales y apasionados y a través de los que, con frecuencia, exhibe sus facultades de baile. Entre las películas en que interviene, figuran El amor brujo (1967), de Francisco Rovira Beleta; Las secretarias (1969), de Pedro Lazaga; y Del amor y de la muerte (1977), de Antonio Giménez-Rico.
A partir del cambio de década, en los ochenta, su carrera comienza a declinar aunque aún participaría en la nueva versión de Carlos Saura de El amor brujo (1986).

Premios

Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo en 1967 por El amor brujo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Nélida Lobato, famosa bailarina, actriz y vedette argentina del signo Géminis.

Nélida Lobato sigue siendo considerada hoy,como la mejor vedette que hubo en este país,por su profesionalismo,su figura, su empeño y constancia y por todas esas virtudes y conocimientos que debe reunir quien se considere vedette con todas las letras-no como la tilingada que hay ahora y que creen que solo hay que mostrar las tetas y mover una pluma-. Encontré este video,lo miré ya que yo no la conocí y creo que es un excelente homenaje en el que hablan figuras importantes de la farándula argentina.PD: Alfano,no sabía que te había regalado el collar.Personalmente creo que bailando sos de madera.

Nélida Lobato Homenaje





Haydée Nélida Menta, más conocida como Nélida Lobato (n. Buenos Aires, 19 de junio de 1934 - íd., 9 de mayo de 1982) fue una famosa bailarina, actriz y vedette argentina.


Comenzó su carrera cuando Buddy Day, dueño del teatro Bim-Bam-Bum de Santiago de Chile, le dio la oportunidad de ser una estrella en su empresa.
Trabajó en el legendario Lido de París, Francia, después de haber actuado en Las Vegas durante cinco años.
Regresó a la Argentina junto a su marido, el coreógrafo Eber Lobato, convirtiéndose en la virtual sucesora de Nélida Roca en la revista porteña encabezada por los teatros El Nacional y Teatro Maipo.
Incursionó con éxito en televisión como actriz y periodista llegando a tener un programa de almuerzos ("Almorzando con las estrellas") que en su momento compitió con Almorzando con Mirtha Legrand.
Divorciada de Lobato, estaba en pareja con el actor Víctor Laplace.
En 1977 protagonizó el show teatral Chicago con Ámbar La Fox.
Falleció de cáncer en 1982, a los 47 años, junto a ella se encontraban su madre y su hermana Betty.


Carrera

Cine, Televisión, Shows Teatrales y Premios

Venga a bailar el rock 1957 Filme.
Mientras haya un circo 1958 Producción fílmica argentina y chilena.
Nubes de humo 1959 Filme argentino y peruano.
Andy Rusell Show 1960 Televisión de EE.UU.
Scream of the Butterfly 1965 Filme de EE.UU., con Nick Novarro, Richard Beebe, Robert Miller.
Blum 1970 Filme argentino.
El mundo de Nélida Lobato 1971 Serie de Televisión.
El Maipazo del año 1971 Teatro Maipo, Buenos Aires.
GRAN DESPIPLUME EN EL MAIPO 1972 Teatro Maipo, Buenos Aires.
Argentinísima 1972 Filme musical argentino.
Corona de Oro a la Vedette Nº 11 1972
EL MAIPO... ES EL MAIPO (y el 74 es NÉLIDA LOBATO) 1974 Teatro Maipo, Buenos Aires.
Chicago 1977 Musical, con Ámbar La Fox, Teatro Nacional, Buenos Aires.
La fiesta de todos 1978 Filme argentino.
Erase otra vez... Nelida Lobato 1980 Teatro Cómico, Buenos Aires.
Premio Konex de Platino (categoría Espectáculos: Vedette)1 1981 Fundación Kónex
Diploma al Mérito (categoría Espectáculos, Vedette)1 1981 Fundación Kónex
La Mariposa 1982 Teatro Maipo, su último show.

sábado, 4 de febrero de 2012

Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa estadounidense del signo Géminis-y de mi mismo día ídola....¡¡¡-

Angela Isadora Duncan, conocida como Isadora Duncan (San Francisco, 27 de mayo de 1877 - Niza, 14 de septiembre de 1927) fue una bailarina y coreógrafa estadounidense.

Isadora Duncan nació en San Francisco, Estados Unidos. Su padre Joseph, abandonó la familia cuando Isadora era aún muy pequeña, siendo posteriormente acusado de fraude bancario, y encarcelado. Esto, creó en el hogar de los Duncan una difícil situación de penuria económica, hecho que influyó al parecer en el alejamiento de la familia de la fe católica que habían profesado (Isadora se declaró varias veces durante su vida como «atea convencida»). Isadora Duncan abandonó la escuela a la edad de diez años y comenzó junto con su hermana Isabel a impartir clases de danza a otros niños de su barrio, mientras su madre, Dora, daba lecciones de piano para sustentar a la familia y se encargaba de la educación de sus hijos. Predominaban en las lecciones musicales Mozart, Schubert y Schumann, que tuvieron una indiscutible influencia en el posterior desarrollo artístico de Isadora.
De acuerdo con sus biógrafos, Isadora era una niña solitaria y retraída que solía jugar en la playa mientras observaba el mar. Su fascinación por el movimiento de las olas sería el germen de su arte en los años posteriores. La niña Isadora imaginaba entonces movimientos de manos y pies que acompañaban a las olas de la bahía de San Francisco, y que serían el origen de su peculiar estilo en la Danza. La influencia del mar y sus juegos infantiles se recogen en su Autobiografía, publicada en 1927. Cuando Isadora llegó a la adolescencia, la familia se mudó a Chicago, donde Duncan estudió danza clásica. La familia perdió todas sus posesiones en un incendio, y se trasladó nuevamente, esta vez a Nueva York, donde Duncan ingresa en la compañía de teatro del dramaturgo Augustin Daly.
En los albores del siglo Isadora convence a su madre y a su hermana para que la familia emigre a Europa. Es irónico pensar que por aquel entonces media Europa intentaba emigrar a los Estados Unidos para alejarse de la penuria económica y encontrar un futuro mejor, pero aun así las Duncan parten en 1900 y se asientan en Londres inicialmente, y posteriormente en la Ciudad Luz.

Expresionismo y danza

Durante su etapa londinense Isadora, siempre inquieta y autodidacta, pasa largas horas en el Museo Británico. Le fascinan las expresiones artísticas de la Grecia clásica, y muy especialmente los vasos decorados con figuras danzantes. De ellas adoptará algunos elementos característicos de su danza, tales como inclinar la cabeza hacia atrás como las bacantes. Es en esta época cuando comienza a consolidarse el estilo único de Isadora. Se trata de una danza muy alejada de los patrones clásicos conocidos hasta entonces, incorporando puestas en escena y movimientos que tenían más que ver con una visión filosófica de la vida ligada quizá al expresionismo (línea de pensamiento artístico incipiente por aquella época), y por tanto a una búsqueda de la esencia del arte que solo puede proceder del interior. Isadora era plenamente consciente de que su estilo suponía una ruptura radical con la danza clásica, y en este sentido se veía a si misma como una revolucionaria precursora en un contexto artístico de revisión generalizada de los valores antiguos. Al mismo tiempo que su estilo se iba consolidando, Isadora estudiaba en profundidad la danza y la literatura antiguas a través de los museos, particularmente el Louvre de París, la National Gallery de Londres y el Museo Rodin.
Los temas de las danzas de Isadora eran clásicos, frecuentemente relacionados con la muerte o el dolor, pero en oposición a los asuntos de la danza clásica conocida hasta entonces, que giraban en torno a héroes, duendes y trasgos. Su puesta en escena era también revolucionaria, y en cierto sentido minimalista: apenas algunos tejidos de color azul celeste en lugar de los aparatosos decorados de los montajes conocidos hasta entonces y una túnica vaporosa que dejaba adivinar el cuerpo y entrever las piernas desnudas y los pies descalzos, frente a los vestidos de tutú, zapatillas de punta y medias rosadas de rigor en el ballet clásico. Isadora bailaba sin maquillaje y con el cabello suelto, mientras que lo habitual en aquella época era maquillarse a conciencia y recogerse el pelo en un moño o coleta. Es comprensible que el estilo de Isadora chocase en un principio al público del momento, acostumbrado al lenguaje de la danza clásica. Isadora hubo de aguantar abucheos e interrupciones de diversa índole en sus sesiones de danza durante algún tiempo, siendo notable en este sentido la polémica que se desató durante una gira por América del Sur en 1916.
Simpatizo con la revolución social y política en la nueva Unión Soviética por lo que en 1922 se trasladó a Moscú. Su fama internacional llamó la atención y dió la bienvenida a la efervescencia artística y cultural del nuevo régimen. El fracaso del gobierno ruso para que cumpliera las promesas extravagantes de apoyo para el trabajo de Duncan, junto con las condiciones espartanas de vida del país la enviaron de vuelta a Occidente en 1924.

Vida personal

Isadora Duncan tuvo una vida personal tan poco convencional como la expresión de su arte, y vivió siempre al margen de la moral y las costumbres tradicionales. Se casó con el poeta ruso Serguéi Esenin, 17 años más joven que ella. Esenin la acompañó en un viaje por Europa, pero el carácter violento de éste y su adicción al alcohol dieron al traste con el matrimonio. Al año siguiente Esenin regresó a Moscú, donde sufrió una profunda crisis a raíz de la cual fue ingresado en una institución mental. Se suicidó poco tiempo después (28 de diciembre de 1925), aunque se ha especulado con la posibilidad de que fuese asesinado. Isadora eligió ser madre soltera, y tuvo dos hijos. Aunque no quiso revelar el nombre de los padres se sabe que fueron del diseñador teatral Gordon Craig y de París Singer, hijo del magnate de las máquinas de coser Isaac Merritt Singer. La vida privada de Isadora no estuvo nunca exenta de escándalos, ni tampoco de tragedias. La más espantosa fue ciertamente la muerte de sus dos hijos Deirdre y Patrick, que se ahogaron en un accidente en el río Sena en París, en 1913, al caer al agua el automóvil en el que viajaban junto a su nodriza.

Isadora Duncan era bisexual, y mantuvo relaciones con algunas mujeres conocidas de su época,tales como la poetisa Mercedes de Acosta o la escritora Natalie Barney. Se le atribuyeron muchos otros romances no confirmados con otras mujeres, tales como la actriz Eleonora Duse o Lina Poletti.
Hacia el final de su vida, la carrera de Isadora había empezado a declinar. Fueron para ella tiempos de serios problemas financieros y diversos escándalos sentimentales, acompañados por algunos episodios de embriaguez pública. Todo esto la fue alejando de sus amigos y su público, y finalmente de su propio arte. Isadora vivió aquellos años finales entre París y la costa del Mediterráneo, dejando deudas considerables en hoteles o pasando cortos períodos en apartamentos alquilados. Algunos de sus amigos trataron de convencerla para que escribiese su autobiografía, con la esperanza de aliviar un poco su ya preocupante situación económica. Uno de estos amigos fue el escritor Sewell Stokes, quien conoció a Isadora en sus últimos años, cuando ya estaba prácticamente sola y arruinada. Stokes escribió posteriormente un libro sobre la bailarina: Isadora, un retrato íntimo. La autobiografía de Isadora Duncan fue finalmente publicada en 1927.

Muerte

Las trágicas circunstancias que rodean la muerte de Isadora Duncan han contribuido sobremanera a la consolidación del mito, y están envueltas en cierto misterio que la historia no ha conseguido despejar por completo.
Isadora Duncan murió en un accidente de automóvil acaecido en Niza, Francia, la noche del 14 de septiembre de 1927, a la edad de 49 años. Murió estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello, cuando ésta se enredó en la llanta del automóvil en que viajaba. Este accidente dio lugar al comentario mordaz de Gertrude Stein: «la afectación puede ser peligrosa». Duncan viajaba en el asiento del copiloto de un automóvil Amilcar propiedad de un joven y guapo mecánico italiano, Benoît Falchetto, a quien ella irónicamente había apodado «Buggatti». (La marca del automóvil es materia de debate, pero la opinión general es que se trataba de un Amilcar francés modelo GS de 1924. La leyenda transformó después la marca y lo convirtió en un Bugatti, mucho más caro y lujoso). Antes de subir al vehículo, Isadora profirió unas palabras pretendidamente recordadas por su amiga Maria Desti y algunos compañeros: «Adieu, mes amis. Je vais à la gloire!» (¡«Adiós, amigos míos, me voy a la gloria!») Sin embargo, según los diarios del novelista americano Glenway Wescott, que estaba en Niza en ese entonces y visitó el cuerpo de Duncan en el depósito de cadáveres (sus diarios están en la colección de la biblioteca de Beineke, en la Universidad de Yale), Desti admitió haber mentido sobre las últimas palabras de la bailarina, y confesó a Wescott que estas habían sido: «Je vais à l'amour» («Me voy al amor»). Al parecer, Desti consideró estas palabras poco apropiadas como un último testimonio histórico de su ilustre amiga, ya que indicaban que Isadora y Benoît partían hacia uno de sus encuentros románticos. Cualesquiera que fuesen sus palabras, cuando Falchetto puso en marcha el vehículo la delicada chalina de Duncan (una estola pintada a mano regalo de su amiga Desti, suficientemente larga como para envolver su cuello y su talle y ondear por fuera del automóvil), se enredó entre la llanta de radios y el eje trasero del coche provocando la muerte por estrangulamiento de Isadora. En el obituario publicado en el diario New York Times el 15 de septiembre de 1927 podía leerse lo siguiente: «el automóvil iba a toda velocidad cuando la estola de fuerte seda que ceñía su cuello empezó a enrollarse alrededor de la rueda, arrastrando a la señora Duncan con una fuerza terrible, lo que provocó que saliese despedida por un costado del vehículo y se precipitase sobre la calzada de adoquines. Así fue arrastrada varias decenas de metros antes de que el conductor, alertado por sus gritos, consiguiese detener el automóvil. Se obtuvo auxilio médico, pero se constató qua Isadora Duncan ya había fallecido por estrangulamiento, y que sucedió de forma casi instantánea».
Isadora Duncan fue incinerada, y sus cenizas fueron colocadas en el columbario del Cementerio del Père-Lachaise (París, Francia).

Fuente :http://es.wikipedia.org/wiki/Isadora_Duncan